EL FIN DEL COMIENZO
Al principio la trataba con la delicadeza de los comienzos, sin la confianza que trae el contacto del tiempo, sino el que se mueve por un guión para agradar y no como realmente se desea. Las ocasiones en que compartían cama, se moría de felicidad al despertar en sus brazos con las sábanas alrededor de sus cuerpos desnudos; los besos, los abrazos, las miradas y los guiños eran la perdición para la razón; el ir de la mano era como un viaje constante al paraíso y cuando hablaban se dio cuenta de que aparte de pareja y amante, también podría ser su mayor confidente.
Un día (en la distancia puede sentirlo pero no precisarlo con exactitud) todo eso la hizo dejar de volar mariposas en su estomago ya que se percató de que los celos, la dominación y el intento por aislarla de todo y de todos, la hacía quedarse más y más sola, aunque él estuviera con ella. Pensó que todo era por su bien, que él hacia lo correcto, pero lo cierto es que él seguía con su vida de antes, sin cambios, sin perdidas de amigos, y ella sin embargo, sí.
Por ese motivo las peleas eran continúas, pero ella entre lágrimas perdonaba por el miedo a empezar una vida sola, sin apoyos y porque en el fondo sentía amor o nostalgia por todos los recuerdos buenos. Cuando recordaba los regalos hechos, las frases dichas, los momentos vividos juntos, sentía que no podía cortar con todo, hasta le quitaba hierro al asunto prometiéndose que no era tan grave como una infidelidad, pero ya se sabe que los daños psíquicos son los peores porque van directamente al alma aunque no dejen cicatriz en el cuerpo.
Cuando pasó un tiempo sin verlo, formando excusas para no quedar con él, se dio cuenta de que ese tiempo no tuvo que dar explicaciones de sus actos, ni aguantar celos injustificados por hacerse fotos en ropa interior para ella, se dio cuenta que durante unos días lloraría, sentiría que se le desgarraría el alma y un poco la vida pero haría lo que realmente quería, avanzar en la vida, independizarse como él nunca se había atrevido.
Quitó las fotos del portafotos, cogió su álbum de fotos, sacó el corazón con su nombre del llavero, todo lo que le recordara a él y lo guardó en un cajón olvidado del armario. La habitación entera le recordaba a él, pero eso no se puede guardar, quizá era el sustento para empezar a olvidarle.
Él seguiría con sus amigos, con la vida que nunca dejó de hacer, ella sin embargo, necesitaba empezar de cero, para olvidar lo sola que se encontraba.








winnie0 dijo
Terribles las relaciones basadas en ¿el miedo? ¿en no quedarse solo?...Tomó una buena solución...Besos Nyka
25 Enero 2010 | 09:41 AM