Quien se intenta comer el mundo y se lleva chascos, no lo vuelve a intentar jamás y se queda en una esquina viendo la vida, los sueños y las ilusiones pasar sin freno; también los hay que son constantes y lo reintentan sin cesar, pues piensan que como con la lotería, algún día tocará.

Quien nunca lo ha intentado, no sabe si el resultado será satisfactorio o si por el contrario será el mayor camino de espinas que se haya podido encontrar, pero ¿es mejor sufrir por haberlo intentado o la intriga de que podría haber sido?

Seguramente todos contestarán lo primero, pero hay gente como Schopenhauer, que se inclina por el ascetismo. Viene a ser algo así como la indiferencia ante la vida y todo lo relacionado con ella, pues así cree alcanzar la serenidad y la tranquilidad. Es una alternativa al dolor.

Schopenhauer (1788-1860), era un filósofo, un pensador original de su época, su profundo pesimismo no coincidía con ninguna tendencia filosófica de su época, lo que atrajo a pensadores influyentes.

Esta manera de pensar, la indiferencia total sé que no la puedo juzgar con mi cabecita del siglo XXI, pero que haya gente que aún la comparta y la adapte a sí mismo, eso sí que no es comprensible, al menos para mí.

Y tú,¿ te atreves a morder el pastel de la vida o sientes indiferencia?