CAÍDAS PARALELAS
A veces necesito de dos opuestos para sentirme equilibrada: llorar y reír, en situaciones casi parecidas.
Caminando por mi barrio, vi como demolían un bloque de pisos(a alguien le parecieron lo bastante antiguos como para derribarlos y hacer una copia más moderna de ellos). Destripado como en una operación a vida o muerte, donde en este caso se tienen todas las de perder. En un vistazo rápido antes de ver su descenso, observé como una muñeca caía a la montaña de escombros junto con varios recuerdos olvidados por los ya ex propietarios.
Sentí que esa muñeca era yo en mi peores momentos; cuando recibo alertas de que algo malo va a ocurrir, ya sea a mi o a mi alrededor y me lo avisan con sonidos perceptibles como castillos pero yo sigo inmune, en mi pompa ajena a todo. Cuando reparo en ellos, es tarde y me encuentro en el suelo, desamparada, sin fuerzas ni ganas de dar el impulso que me hará restablecerme y ponerme de pie, pero he de hacerlo, porque la vida sigue y yo a pesar de todo quiero seguir formando parte de ella. Se llora a mares y ninguna ola de ellos es comparable con el fluir de tus lágrimas.
Al ver la muñeca en el suelo, la cogí y la abracé. Me dio igual mancharme, pues solo importaba que la había salvado del olvido y de posiblemente terminar sus días en algún contenedor. Reí con todas mis fuerzas aunque el ruido de las excavadoras me silenciase. Deseé que alguien como yo, se cruzase por mi camino, mirándome desde arriba con su brazo tendido hacia el suelo en el que seguramente volveré a caer.







winnie0 dijo
Tremenda imagen la que nos trasladas....Muy real....Aprieta bien esa inocencia recogida de los escombros. Besos
18 Noviembre 2009 | 08:31 AM