EL EXTERIOR ES TU INTERIOR
Abrió los ojos y el sol de la mañana entró de lleno en ellos, ladeó la cabeza para esquivarlos y se encontró con ella.
Apartó un mechón que cruzaba su cara y se detuvo a estudiar su rostro; tenía luz propia. Su boca entreabierta, dejaba entrever una lengua húmeda con la que anoche se enredó. Con un dedo fue descendiendo por su cuello, sorteando el contorno de uno de sus senos. Contaba cada lunar y mientras se los encontraba, se iba haciendo admirador de cada uno de ellos. Mientras bajaba, sintió que su mano ardía y paró.
Nunca se había detenido el tiempo suficiente para admirar su cuerpo, porque nunca lo habia necesitado. Se enamoró de su persona interna, de su loca personalidad, no de su cuerpo. No tenía porqué estudiarlo una y otra vez para saber que su cuerpo era hermoso, porque así era su interior, un reflejo del exterior.
Ella se despertó, se sobresaltó de encontrarle inclinado observándola. Como gesto instintivo y cohibido se cubrió con una sábana, él la detuvo y le susurró:
<<No tapes tu interior>>.




Daniel dijo
Estoy muy contento con tu visita, bienvenida a mi blog. Gracias por tus comentarios, para mi sera muy grato visitarte y leerte. He encontrado una joya.
9 Septiembre 2009 | 10:22 PM