SOLA COMO LA SOLEDAD
Andamos por la calle, nos cruzamos con transeúntes, intercambiamos algún hola u adiós a conocidos y seguimos nuestros pasos juntos con nuestros pensamientos.
En medio de la multitud, aprisionada en un vagón, siento el calor de cientos de cuerpos en hora punta, pero mi boca está sellada.
Es una paradoja, una jugarreta del destino, que estando rodeado de personas, aprisionados entre cientos de ellas, nos sintamos vacíos, solos, en soledad.
Amo la soledad, debo confesarlo, me gusta estar rodeada de personas, encontrarme yo en el medio, fundirme entre mis pensamientos, perderme en mi misma y volar a otro lugar, a otro refugio donde poder encontrarme.Algo así pasa con la lectura, viajo desde la comodidad de mi cama, desde la dureza de mi silla, pero viajo, vuelo, a otro lugar, huyendo de la realidad, que es la vida real.
La soledad no te pide nada, tan sólo prescindir de compañía, pero como he puntuado antes, no tiene porque ser un requisito, podemos estar con gente, pero irónicamente estar solos del todo.
Sé que ahora la amo, porque puedo abrir una puerta y salir de ella, pero con los años, cuando todos los que quiero se hayan extinguido, evaporado,por mucho que abra puertas nadie vendrá en mi auxilio.
¿Mejor aprovechar ahora momentos de soledad o esperar cuando la soledad te aproveche a ti y tu no tengas ya voz para elegir?





eniquetapia dijo
Que verdad dices en este post.Cuando salimos de nuestras casa vamos a lo nuestro, la comunicacion con otras personas no existe, si vas en el metro cada cual va a lo suyo, a veces me da pena de pensar como somos.Creo que las tecnologias tambien tienen parte de culpa de esta falta de comunicacion.
gracias por la visita a mi blog y espero te siga gustando.
19 Julio 2009 | 01:07 PM