UN GESTO NOBLE
Ayer en la noche en blanco en Madrid, me sentí plena, recompensada, contenta y conforme por como soy, yo misma. Sentada en una escalera esperando al esperado funambulista (supuestamente iva a pasar por una cuerda 120 m de recorrido a 20 metros del suelo sin protección alguna, pero que por causas atmósfericas se suspendio), mas de dos horas, mientras comia pipas, tirando sus cáscaras en un cucurucho hecho con un folleto publicitario. Una pareja se sentó a nuestro lado y dijo:
-¡Qué majos con el cucurucho para no tirarlas al suelo!
-Hombre no está bien tirarlas al suelo-dije con una sonrisa triunfal.
-Si es que vas fuera de España y lo vemos todo limpio, y aqui parece que no existen las papeleras...
Le ví que se quedó como sorprendido, que dos jovenes, yo y mi pareja, hiciesen algo que para mi no es raro pero que para ellos y todo el que pasaba por delante, nos miraba como si fueramos seres sacados de otro planeta, o de un folleto de "Salvar el mundo".
A las cinco de la mañana, toda la calle Gran Vía y todo Madrid entero quedo plagado por la basura, muchisima mas de la que hubieran acumulado mis pipas, pero no sé porque me sentí bien conmigo misma, porque alguien me elogió y porque de toda esa basura no ha sido por mi, al menos yo no he contribuido.






sortilegiosymemorias dijo
Dí que sí, que luego bien que nos quejamos... Con esos pequeños actos se cambia el mundo. Hubo una vez que pensé que acabaríamos ahogados en nuestra propia mierda (visión muy apocalíptica), pero no será entra cáscaras de pipas... Lo de los chicles y las colillas es otro tema. Un saludo.
14 Septiembre 2008 | 08:22 PM